» GRAFOLOGÍA: Los Temperamentos

Aunque popularmente se entiende por temperamento el tener genio o carácter, en Psicología y Grafología este término hace referencia a la cons­titución tipológica, relacionada con el estado di­námico del carácter de un sujeto. En la Antigüedad, Hipócrates y Galeno realizaron una clasificación tipológica del temperamento de los sujetos, relacionada con sus “humores”.  Era una clasificación médica, pero que tenía reper­cusión en la psicología de cada sujeto. Según qué humor” predominaba en su cuerpo, cada sujeto pertenecía a una tipología determinada.  Los humores estudiados eran la bilis amarilla, la bilis negra y la linfa.

Siglos más tarde, el doctor Periot, que había sido profesor de fisiología neurológica en Marsella, re­tomó el estudio de esta clasificación y la transformó mediante los nuevos conocimientos médicos de la época, realizando una nueva tipología. Ésta in­cluía cuatro tipos de temperamentos: sanguíneo, bilioso, nervioso y linfático. En el sanguíneo pre­domina el aparato circulatorio. En el bilioso, la bi­lis o el hígado son los puntos vulnerables. En el tipo nervioso o melancólico predomina el sistema nervioso. Y en el linfático o flemático, la linfa o sistema linfático.

Cada individuo tiene en su constitución una pre­disposición temperamental. Pero lo que en reali­dad aparece reflejado tanto físicamente como en la escritura es la proporción de los cuatro tempe­ramentos, entre los que destacan los dominantes. Es decir, cada sujeto tiene algo de linfático, san­guíneo, bilioso y nervioso pero, por ejemplo, en uno dominará el linfático y en otro el nervioso.

A través del conocimiento de los temperamentos se puede ahondar en la psicología de una perso­na, sus motivaciones y necesidades, qué tipo de vida le es compatible, qué profesión le favorece, cómo actúa en sus relaciones personales, etc. Cada temperamento corresponde a una función psicológica predominante. Esta clasificación está relacionada con la tipología del eminente psicó­logo suizo C. G. Jung. Así pues, en el tempera­mento sanguíneo predomina la función sentimiento, en el bilioso la función pensamiento, en el nervioso, la intuición y en el linfático, la sensa­ción.

Según el predominio de un temperamento en una persona, su percepción y enfoque vital están me­diatizados por la función psicológica a la que es­tá relacionado.

 

Temperamento sanguíneo

Corresponde a la función sentimiento de la ti­pología de Jung. El sujeto en el que predomina este temperamen­to es expansivo, apasionado por la vida y domi­nado por el sentimiento. Tiende a ser impulsivo, con estados de ánimo variables y a actuar movi­do por el corazón.

Hay en él necesidad de vida y movimiento, espacio y exteriorización. Necesita .ser admirado y apre­ciado, así como brillar socialmente. Odia las mez­quindades, las pequeñas cosas, lo corriente. Las cosas a lo grande están hechas para él al igual que todo aquello que se salga de la rutina y destaque. Suele ser generoso y le agrada deslumbrar.

A nivel profesional este sujeto es ideal para poner en marcha nuevas empresas y negocios. Sin em­bargo, cuando todo empieza a funcionar con un ritmo rutinario, suele perder interés. También puede ser un buen jefe, ya que suele tener dotes de mando y le gusta dirigir. Es ideal también para relacionarse con gente, por lo que funciona muy bien en cualquier esfe­ra social, sea como vendedor, relaciones públicas, representante, psicólogo, agente comercial, etc.

En sus relaciones personales es afectivo, comu­nicativo y espontáneo. Sin embargo, puede ser va­riable en sus estados de ánimo y suele moverse por impulsos. Puede asustarle perder su libertad de espacio y movimiento o que le programen, ya que tiene un acentuado sentido de la aventu­ra. Pero si halla su equilibrio es cariñoso y gene­roso.

Suele tener también imaginación erótica.

Un sujeto es de temperamento sanguíneo cuando su escritura es: grande, nutrida, firme, redondea­da a la vez que angulosa (en barras de las t), rá­pida o precipitada, inclinada a la derecha, ligada. (Estos son términos grafológicos)

Muchas veces, un sanguíneo se detecta también en sus rasgos físicos, que presentan concordan­cia con su escritura. Morfológicamente suele tener un rostro entre cuadrado y rectangular, lo que concuerda con su letra combinada entre ángulo y curva. Su tono tenso es equivalente a su escri­tura firme. Sus ojos suelen ser grandes y abiertos, como sus letras. De boca grande, con labios car­nosos y sensuales, sus rasgos físicos concuerdan con su zona media destacada con bucles. Paralelamente, su cuerpo grande concuerda con el tamaño grande de su escritura. Sus piernas lar­gas y robustas están reflejadas en sus jambas pro­fundas y bien presionadas.

El sanguíneo posee empuje, es expansivo y a ve­ces avasallador y precipitado. En su escritura es­to se refleja en sus gestos adelantados, amplios y expansivos, con finales largos.

 

Temperamento bilioso

Corresponde a la función pensamiento de la ti­pología de Jung. Un sujeto en el que predomine este temperamento es activo y objetivo. Analítico, lógico, racional y preciso, no suele dejarse llevar por sus emociones y acostumbra controlar su fantasía.

A nivel laboral es muy eficaz, Puede ser un gran planificador, director y ejecutivo. Es muy tenaz y exigente. Pero es un gran profesional, aunque a veces pueda parecer duro.

En el mundo de las relaciones no es muy expre­sivo, es mesurado. Teme a lo irracional y a las es­cenas. Suele ser educado y cortés. Nunca es de­masiado impulsivo y se le conquista por la lógica y la inteligencia.

A nivel de pareja puede parecer frío en un principio, pero es una persona con una gran profundidad de sentimientos: no le interesan las relaciones superficiales y puede llegar a ser muy estable.

Se detecta a un bilioso en su escritura cuando ésta es: firme, angulosa, sobria y simplificada, no tie­ne demasiados bucles ni adornos, cuenta con en­laces en la zona alta de su escritura (d, t, en acen­tos y puntos de las i), suele ser pequeña y a la vez precisa.

Morfológicamente se reconoce a un bilioso por su rostro anguloso, su tono tenso, sus ojos pequeños y retraídos -que concuerdan con su tamaño mo­derado y su letra ligeramente abierta-, su boca de labios finos -como su escritura sobria, sin bucles- su nariz angulosa, su cuerpo de torso erguido y su frente alta y destacada.

 

Temperamento nervioso

Corresponde a la función “Intuición" en la tipolo­gía de Jung. Una persona en la que predomina este temperamento es subjetiva, curiosa, versátil e inquieta. Posee una gran intuición, es creativa e impresio­nable.

Le disgusta la rutina y necesita ir a su propio ritmo. Le atrae lo nuevo, lo creativo y lo original, por ello hay muchos artistas, personas dedicadas a las relaciones públicas y profesionales autónomos en los que predomina este temperamento.

El sujeto de temperamento nervioso necesita trabajar en al­go que concuerde con sus motivaciones interio­res, por lo que un nervioso trabajando en una ofi­cina suele sufrir tanto por estar atado a una rutina como por hacer algo que no le llena interiormente. Con frecuencia elige profesiones humanistas en las que la intuición y el sentimiento tengan cabi­da, como la consultoría y la psicología.

La persona nerviosa por lo general es muy sensi­ble y emocional y necesita del afecto y la acepta­ción de los demás, por ello, en el ámbito de las relaciones, suele ser encantadora. Sin embargo, su tendencia a la inestabilidad emocional la hace a veces impredecible ya que suele ser permeable y susceptible al momento y al ambiente que le ro­dea. Unas veces actúa como un ser huraño y sus­ceptible, y otras como alguien expresivo y cari­ñoso.

A nivel de las relaciones de pareja, para el nervioso tiene más peso la afectividad y la co­municación que la satisfacción sexual y, como no le interesa lo convencional, suele involucrar­se en aventuras románticas y en amores a veces imposibles y novelescos.

Su ritmo suele ser variable y tiende a derrochar energía y trabajar a los saltos. Necesita horarios fle­xibles y le va bien trabajar en asuntos puntuales, también precisa que se le dé libertad para que aflo­re su creatividad.

Se detecta a un nervioso en su escritura cuando su ritmo es irregular y móvil, su letra es impreci­sa y tiene forma de hilo, su tono es crispado, es algo angulosa, su tamaño suele ser pequeño.

Morfológicamente su cara sude ser triangular, con la barbilla afilada y estrecha: su nariz delgada, su boca pequeña, de labios finos, y sus ojos res­guardados y muy vivos. Su frente no es muy am­plia y su cuello es alto y delgado. Generalmente es flaco y su aspecto general es de un gran esti­lo, aunque si se miran los detalles puede haber desproporciones, como piernas y brazos muy largos y delgados.

 

Temperamento linfático

Corresponde a la función percepción de la ti­pología de Jung.

La persona en la que predomina este tempera­mento suele ser muy práctica y realista. Tiende a ser muy observadora, detallista y metódica. También es tranquila y afable, tiene buena me­moria y no se altera fácilmente. Regida por las sen­saciones, suele ser un gran gourmet, golosa y amante de la buena mesa, sensible a la música y los colores, la calidad de los tejidos o un perfume, la tierra y el mundo natural.

Su tranquilidad, constancia y ritmo metódico la ha­cen ideal para puestos administrativos en oficinas o para sentarse horas y horas delante de un or­denador. Así mismo es muy buena en tareas que exijan copia y reproducción, por lo que en el mun­do del espectáculo puede haber muchos artistas cómicos del género de la imitación con un peso fuerte de temperamento linfático. También en mu­chos restauradores y cocineros predomina este temperamento. De ritmo lento y continuado, el lin­fático es perfeccionista y suele relacionarse bien con el mundo material. Y si es extrovertido, es ideal para trabajos públicos en los que sean ne­cesarios la paciencia, el sentido de la observación y el trato cordial. También son buenos artesanos.

A nivel de las relaciones personales, puede ser el centro de reuniones por su buen carácter y su gran repertorio de historias y anécdotas.

En el mundo de la pareja necesita de la estabilidad para sentirse seguro y es receptivo a las demostraciones de afec­to. También suele ser tradicional y conservador. Por otro lado, es un amante muy sensitivo e ins­tintivo, que cuenta con una gran fantasía erótica, pero no es demasiado emotivo.

Se reconoce a un linfático en su escritura cuando ésta es: lenta, redonda, muy regular en su forma, casi caligráfica y automática, puede tener bucles y adornos, su zona baja es hinchada y a veces ina­cabada, su trazo es pastoso, suele ser blanda.

Morfológicamente su cara suele ser redonda, su frente grande y plana, su nariz ancha, sus ojos re­dondos y sus labios gruesos. Su aspecto por lo general es infantil y saludable. Las mujeres pueden tener un cutis perfecto. Su cuerpo suele ser redondo y en ocasiones se llega a la obesidad. Los brazos y piernas pueden ser cor­tos y las manos y pies pequeños.

Éstos son los cuatro temperamentos puros. Sin em­bargo, tanto en la escritura como en su aspecto los sujetos presentan combinaciones temperamenta­les. En consecuencia, su psicología es la combi­nación de diversos temperamentos. Por ejemplo, si se observa al tenor italiano Luciano Pavarotti se puede apreciar en él morfológicamente una combinación muy marcada del temperamento sanguíneo y linfático. Del mismo modo, en una escritura se puede combinar el temperamento lin­fático con el nervioso.

Así mismo, es posible detectar cómo los cuatro tem­peramentos van oscilando y presentándose en las diferentes etapas evolutivas del hombre. El linfá­tico en la niñez, cuando las necesidades de segu­ridad y alimento son más marcadas. El sanguíneo en la adolescencia. El nervioso en la época de la juventud y los estudios. Y el bilioso en la madurez.

La ausencia de algún temperamento en una es­critura otorga también gran información. Así pues, cuando escasea de forma marcada el tempera­mento linfático, a la persona le puede faltar estabi­lidad y ser poco serena.

La carencia de temperamento nervioso evidencia poca calidad intelectual.

Por otro lado, la poca ambición y la falta de vo­luntad de triunfo se detectan en una escritura sin temperamento bilioso.

La carencia de pasión y vitalidad expresa la ausencia de tempe­ramento sanguíneo.

Las tipologías temperamentales aportan una gran información sobre la persona. Pero es im­ portante no forzar el encasillamiento de alguien en un temperamento, dado que de este modo se fuerza la información y no se personaliza el análisis. La escritura de algunas personas no corres­ponde del todo a un temperamento o combinación de las estudiadas, como vemos a continuación; en este caso no se debe intentar que cuadre y es fundamental el análisis personalizado.

 

Los temperamentos: Jung - Heymans - Le Senne:

Jung clasifica según la introversión o extroversión de las personas y si predomina el pensamiento, el sentimiento, la intuición o la percepción y define esas características de la siguiente manera:

Introversión (vertido hacia su interior): Tiene temores, sus reacciones son secundarias. Le importan más las personas que las cosas. Primero piensa, luego siente y luego actúa. Es inhibido, profundo, tiene capacidad de síntesis, de investigación, es analítico.

Extroversión (vertido hacia los demás): Necesita la presencia de los demás, se realimenta. Reacciones primarias, espontáneas. Son gregarios, poco profundos, abarcan mucho, no toleran ser excluidos. Piensan y analizan los objetos. Fácil de influenciar. Se acomoda a costumbres y morales, es variable. Tienen resistencia a chocar por comodidad.

Sentir: Se elabora con la razón. Lo que siento le da valor al objeto o persona en consecuencia me resulta simpático, bueno, lindo, feo, etc., según como inciden en nuestra emoción. Hay un juicio de valor.

Pensar: Se elabora con la razón. Hay reflexión, se ve la realidad de los hechos y las cosas. Es constante.

Intuir: Es irracional, no hay juicio previo, se conoce “a priori”, descubre la realidad sin analizarla.

Percibir: Es irracional: se revela a nuestros sentidos, no hay juicio de valor.

Heymans ve cómo se expresan y combinan la emoción, la actividad y lo que se ha dado en llamar primario o secundario.

Emotivo: denomina así a la persona que ante el estímulo se descarga y no quedan huellas o traumas. El emotivo es el que recibe una conmoción interior o choque fuertes como respuesta fisiológica frente a lo que sucede. La sensación o sentimiento que aparece se relaciona a experiencias previas, reales o imaginadas.

No emotivo: No expresa, no descarga y quedan huellas o traumas. En el no emotivo no se producen sobresaltos ni cambios bruscos, parece más indiferente o apático aunque es solo apariencia. Los acontecimientos no repercuten sobre el sistema nervioso de un modo exagerado o notable.

Los activos son más realizadores que pensantes, necesitan actividad permanente. Su preparación previa o programación son breves y realizadas en movimiento.

Los no activos son más pasivos, pueden detenerse o tomarse tiempo para hacer las cosas.

Los primarios son de reacciones rápidas, superficiales y efímeras. Reaccionan a un estímulo rápidamente pero no retienen la impresión de la misma y no contamina al siguiente.
Son espontáneos, impulsivos, sociables. Les falta contención y disciplina y prefieren un resultado inmediato que prepararse para una acción u objetivo.

Los secundarios se caracterizan por la lentitud, profundidad y duración de las impresiones que reciben. Son sistemáticos, pensantes y controlados. Necesitan tiempo para todo. Les falta espontaneidad, les gusta prepararse de antemano para todo, no les agradan los imprevistos ni las sorpresas.

Por último Le Senne agrupa todas estas características y describe 8 posibles combinaciones: colérico, apasionado, sentimental, nervioso, sanguíneo, flemático, amorfo y apático.

Colérico: (S+N+B) sentimiento extrovertido, emotivo, activo y primario. Multifacético; inteligencia rápida, puede ser poco profundo, tiene rapidez mental e intuición. Necesidad de actividad exuberante, urgencia por hacer y concluir cosas, ejecuta impulsivamente sin medir las consecuencias. Es ardoroso, fervoroso y polémico, de ideas violentas, se irrita. Es muy entusiasta pero inconstante. Brillante para la iniciativa.
Sus juicios son terminales: o blanco o negro. Un obstáculo o dificultad es un estímulo que lo impulsa a cumplir sus objetivos. Tiene aptitud para concretar sus ideales.
Como es consciente de sus condiciones y capacidades, no le gusta que intervengan o interfieran los otros en sus cosas.
Alegre, optimista, su compañía es grata. Tiene gran necesidad de comunicación, de pertenecer. Líder innato, se destaca, le gusta ser el centro y es absorbente. Idealista, valiente, se enrola en causas de bien común, enfrenta desafíos. Tiene mucha energía, es seductor.
Es espontáneo y bondadoso, se hace eco de los problemas ajenos.

Apto para: Líder político, líder de grupos diversos, periodista, director de S.A., por su sentido práctico puede ser buen industrial o comerciante, diplomático, abogado, escritor, médico, gerente de ventas. Como es muy competitivo puede ser muy buen deportista, divulgador de ciencias.

Apasionado: (N+B+S) Sentimiento introvertido, emotivo, activo, secundario. Inteligente, lógica deductiva, profunda actividad, enérgica y constante. Gran capacidad de organización. Liderazgo como parte de su natural autoridad. Es un poco agresivo e impaciente cuando no consigue lo que quiere.
Tiene buena memoria, es honrado, confiable, correcto en su lenguaje y modales. Frente al peligro primero reflexiona y luego se enfrenta: es valiente.
Gran capacidad de trabajo y logra la excelencia, es autoexigente. Es eficaz, tesonero, constante, no deja las cosas sin concluir. Es realizador.
Es orgulloso y consciente de lo que vale pero no es vanidoso.
Está siempre en acción. Es ambicioso, quiere saber más, ser mejor y servir más. Cuando se fija una meta es capaz de sacrificarse por alcanzarla.
Sentimientos fuertes, durables, constantes. Es muy humano y se hace eco de los problemas ajenos. Es confiable, respetuoso de normas, leyes, formas. Tiene un gran sentido de pertenencia., es patriota.

Apto para: Actividad política, buen investigador, buen maestro, buen director de empresa, apto para arquitectura, buen escritor de ensayos (filosofía o ciencias).

Sentimental: (N+B+L) Sentimiento introvertido, emotivo, no activo, secundario. Inteligencia intuitiva, más activa que lógica. Introvertido, mucha necesidad de movimientos. Frente a situaciones nuevas es indeciso y deja volar su imaginación, pero no logra resolver el problema. No posee sentido práctico.
Es respetuoso de leyes, normas y costumbres aunque no las comparte.
Es responsable y cumple con todo lo que se propone o compromete. Es detallista para su trabajo y para observar la realidad. Puede ser obsesivo: si no se cumplen sus expectativas, sus reglas o normas, se amarga y se pone muy melancólico.
Sentimientos muy profundos, duraderos y constantes, lo que no puede es exteriorizarlos. Es hipersensible, cualquier emoción exógena o endógena lo conmueve pero se reprime y no expresa lo que siente (secundario).
Se apega al pasado y éste tiene gran influencia sobre él. Es de tener pocos amigos y es muy fiel a ellos. Le disgustan las reuniones numerosas. No olvida una ofensa y es de elaborar resentimientos: no es de tomar represalias o venganzas pero no olvida. Es rencoroso pero no vengativo
Es muy escrupuloso en su conducta, muy reservado. Los defectos ajenos lo ponen muy mal pero no manifiesta su disgusto porque no quiere herir a otros.
Siente un fuerte impulso de proteger a los demás y tiene la necesidad de ser protegido. Es individualista, no le gusta mandar ni ser mandado, pide lo que quiere, trata de persuadir antes de imponerse.
Siempre está insatisfecho consigo mismo y con los demás. No es cruel. Protege su intimidad. Disfruta de la naturaleza, los animales y el paisaje.

Apto para: Actividades políticas, investigaciones científicas o históricas, maestro, director de empresas, arquitecto o comerciante, escritor de temas filosóficos, teológicos o científicos (le interesan los temas donde puede profundizar).

Nervioso: (N+S+B) Intuición extrovertida, emotivo, no activo, primario. Inteligencia intuitiva y lógica. Tiene rapidez mental, es imaginativo y soñador; necesita cambios permanentes, adquirir nuevos conocimientos, impactar a los demás con cosas nuevas. Hace muchas cosas a la vez y no termina ninguna.
Es muy disperso y divaga: le cuesta mucho precisar un concepto. Es desordenado en todo. No profundiza, es superficial. Es muy impulsivo, irreflexivo e impuntual. Es inconstante, no acepta que le impongan esfuerzos, a menos que sea su elección. Todo lo impresiona, expresa lo que siente y no quedan huellas posteriores (Primario).
Sentimientos muy variables y abundantes, se conecta con todo lo que quiere o lo impresiona. Se sugestiona con facilidad, se asusta, tiene temor a enfermedades, catástrofes. Lo fascinan las aventuras sensacionalistas, cuando narra algo que le sucedió le gusta ser el héroe. Sin embargo le cuesta afrontar dificultades y ser valeroso.
Es agradecido, generoso, bondadoso. Cuando se equivoca se arrepiente y reconoce sus errores, trata de compensar a aquel que pudo ofender o lastimar, con atenciones y, sobretodo, sabe pedir perdón. Necesita descargar y decir lo que le molesta o perturba. Es susceptible, se ofende y se hace amigo con facilidad. Son caprichosos y responden mejor al pedido amable que a una orden.
No es capaz de ahorrar. Los esfuerzos prolongados lo incomodan, trabaja a los saltos, pasando de una cosa a otra. Es consciente de sus defectos pero cuando otro se lo señala, se defiende y es capaz de herir, luego se arrepiente y pide disculpas.
Es auténtico pero como cambia permanentemente sus intereses o búsquedas, parece no serlo. Es muy creativo y desconforme.

Apto para: carreras donde pueda cambiar de lugares: artistas, periodistas, agentes de viaje, interpretes. Escritores de ficción, compositores de música.

Sanguíneo: (S+L+B) Pensamiento extrovertido, emotivo, activo, secundario. Tiene emociones que no puede exteriorizar, se controla para no mostrarse. Las huellas quedan por mucho tiempo.
Es brillante, analítico, preciso e intuitivo. Cuando algo no le interesa es superficial y poco profundo. Es muy activo y muy aferrado a lo cotidiano, a la realidad. Tiene muchos sentimientos, ama a todo el mundo y a todas las cosas. Hay muchas sensaciones pero no son duraderas.
No le interesan las cosas abstractas, filosóficas o metafísicas. Es rápido y ve en las cosas la utilidad y lo esencial. Es concreto pero inconstante cuando algo no le interesa. Cuando quiere lograr algo, hace cualquier cosa hasta alcanzar su meta, nada lo para.
Es buen conversador, elocuente, persuasivo, consciente, consigue lo que quiere. Es muy observador, simpático, optimista, capta detalles de la persona con la que está, sin que ella lo note.
Es materialista, le gustan las cosas buenas (comidas, comodidades, etc.) pero deja todo si no se siente libre. Es extrovertido, piensa más de lo que siente. Es amble, sociable, pero si lo molestan puede ser mordaz o irónico.
Tiene muy en cuenta que se lo respete, de lo contrario puede ser duro con sus subordinados. Es de conciencia amplia, no se siente juez de nadie.
Hay un deseo constante de acción y variabilidad de ideas, no es disperso sino de mente ágil. El cambio lo estimula.
Es valiente frente al peligro porque mantiene la calma. Tiene gran amor a la vida, a los animales, a la naturaleza, a los niños.
Es buen consejero, solidario, comprensivo. Si precisan su ayuda es generoso.
No le gusta que le hagan indicaciones, sabe lo que vale y de lo que es capaz y no le gusta que le discutan, puede ser polémico.
Encara todo con sentido práctico. En las crisis siempre mantiene la calma. No es rencoroso, si lo ofenden lo olvida, realmente no le afecta, le resbala, porque conoce lo que vale. No es competitivo. Sabe pedir perdón.

Apto para: Jefe pero no líder, todo lo relacionado con el contacto social: ventas, negocios, periodismo, diplomacia, para lenguas, artes, artesanías y todo lo manual.

Flemático: (B+L+N) Pensamiento introvertido, emotivo, activo, secundario. Inteligencia lenta, reflexiva, lógica y buena memoria. Actúa en forma lenta, ponderada, usa la palabra justa. Es reflexivo, prudente y profundo en sus convicciones.
Sentimientos estables, constantes, tenaz, paciente. Muy ordenado en su vida y en su trabajo: metódico y organizado.
Es auténtico, no hay pose, se muestra como es. Parece frío, es difícilmente excitable. Le interesan las cosas, los problemas, las cuestiones más que las personas.
Es puntual, confiable, sobrio en todo. No manifiestan sus profundos sentimientos. No le llegan las ofensas, no les dan importancia.
Conserva la calma ante las situaciones límites o peligrosas. Es estoico ante los sufrimientos o acontecimientos negativos.
No es ambicioso en lo económico, sus intereses se orientan hacia lo intelectual. Tiene mucho sentido crítico.
Es el más tolerante de los temperamentos, lo que le falta en ardor lo comprensa con otras virtudes: integridad, autenticidad, sentimiento del deber, frugalidad, capacidad de prevenir acontecimientos, capacidad de ahorro, puntualidad y un profundo respeto por la ley y los principios.

Aptos para: Funciones públicas y administrativas; profesorados, ciencias económicas, derecho, diplomacia, médicos, especialidades industriales.

Amorfo: (L+N+S) Sensación extrovertida, no emotivo, no activo, primario. No emotivo, no activo y primario. Inteligencia eminentemente práctica. Es plástico y plácido. Bondadoso, optimista, muy influenciable, súper amables. Son de dejarse estar, no se calientan, nadie los puede apurar. Les gusta la vida metódica, son hogareños. No vibran por las cosas que a otros emocionan.
Se consuelan con facilidad, aceptan lo sucedido, viven a nivel empírico-práctico, no sirve para las abstracciones, captan lo esencial, lo utilitario. Es bastante egocéntrico e impuntual.
Está sujeto a todas las apetencias, a sus necesidades orgánicas, a los placeres sensuales: le cuesta poner límites a sus deseos físicos. Es tolerante con los demás. Es negligente, impreciso. Es valeroso ante el peligro. Su gran debilidad es su influenciabilidad.

Aptos para: niñeras, acompañantes de ancianos o personas con discapacidad. Tareas de paciencia, repetitivas.

Apático: (N+L+B) Sensación introvertida, no emotivo, no activo, secundario. Inteligencia viva, no llega a ser brillante pero es rápido. Se orienta a lo práctico y no a lo abstracto o metafísico. Tiene tendencia a la melancolía y a la soledad. Es pesimista, no olvida agravios ni ofensas: es rencoroso.
Es de carácter sombrío, callado, silencioso, calmo. No tiene sentido del humor. Adopta una actitud de seriedad y dignidad. Es honesto y confiable.
Tiene tendencia a la avaricia: acumula dinero y bienes materiales. Es dócil en apariencia pero difícil de dominar.
No puede afrontar una acción rápida: es sedentario y perezoso y no le gustan los trabajos que requieran esfuerzo.
Se acomoda, se adapta con facilidad a lo que le toque. Puede ser muy disciplinado, no hay cambios o alteración de su conducta, no hace “berrinches”. En general el mundo y la gente no le interesan demasiado, ni siquiera él mismo.
Carece de imaginación creativa. Es muy sobrio en todo: en la mesa, en el vestir, en la forma de expresarse en su sexualidad. Es prudente, ordenado, medido. Respeta principios, lugares, costumbres, se atiene a lo establecido. Es paciente y metódico.
No es influenciable, es objetivo, frío. Es auténtico. Algunos dicen que esconden un corazón muy sensible, pero no puede mostrar lo que siente. Tiene un vacío interior que va unido a una voluntad fisiológicamente deficiente. Deja cosas sin concluir.

Apto para: Buen docente de primeros grados, farmacéutico, veterinario, administrador, empleado contable, funcionario público.

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